Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Warwick señala que es fácil que creamos en eventos que nunca ocurrieron.

Ya lo decía Elizabeth Loftus, experta en ciencias cognitivas: “La mayoría de las personas creen que la memoria funciona como un dispositivo de grabación, cuando en verdad se trata de algo más parecido a una página de Wikipedia en la que puedes entrar para modificar el contenido. Y también pueden hacerlo otros”.
En lo que puede convertirse en un estudio que cuestione las investigaciones forenses, un grupo de expertos, liderados por Kimberley Wade, de la Universidad de Warwick, ha descubierto que más de la mitad de las personas creen en hechos que nunca ocurrieron en verdad.

Wade convocó a unos 400 voluntarios a los que se les relató, en repetidas ocasiones, eventos ficticios de su propia vida. Luego se les preguntó por los hechos: un tercio de ellos no solo aseguraba recordarlos, también describía imágenes de cómo ocurrió mientras que un 23% mostraba signos de aceptarlos y creer que de verdad habían ocurrido.

Entre los eventos falsos se contaban viajar en un globo aerostático de pequeños, jugarle una broma a un profesor o hacer el ridículo en una boda familiar. El estudio, publicado en Memory, concluye que es muy difícil determinar cuando una persona está recordando eventos del pasado y cuando sus memorias son falsas, aún en un entorno controlado y más aún en situaciones cotidianas.

Los resultados no solo proponen nuevas preguntas acerca de la fiabilidad de los testigos en los juicios, sino que explica de qué modo la información errónea publicada en la prensa, puede producir memorias colectivas de hechos que nunca ocurrieron, afectando la conducta social.

“Sabemos que muchos factores pueden afectar la creación de falsas creencias  y recuerdos – explica Wade en un comunicado –, como pedirle a una persona que repetidamente se imagine un evento falso o se le muestren fotos que jueguen con su memoria, pero la realidad es que no entendemos completamente cómo interactúan todos estos factores. Los estudios a gran escala como nuestro análisis nos acercan a una respuesta. El descubrimiento de que una gran parte de las personas son propensas a desarrollar creencias falsas es importante, ya que sabemos de otras investigaciones que señalan que las creencias distorsionadas pueden influir en nuestras  conductas, intenciones y actitudes hacia otros”.

Fuente: Woo Mundo