Al escuchar arañar una pizarra un escalofrío nos recorre el cuerpo.

Que levante la mano quien no haya sentido como le recorre un desagradable escalofrío cuando escucha el ruido que hacen una tiza o unas uñas sobre una pizarra. Pero, ¿por qué ese sonido provoca esa sensación de rechazo?

Una investigación realizada en 2011 por especialistas de las universidades de Colonia y Viena (y que fue galardonada con un Premio IgNobel), reveló que tiene que ver con la frecuencia de dicho sonido.

Los investigadores descubrieron que lo habitual es que dicho sonido tenga una frecuencia comprendida entre los 2000 y los 4000 Hz, a la que el oído es especialmente sensible, y por eso resultaba tan desagradable. Pero si se reducía artificialmente la frecuencia del mismo, la sensación de desagrado disminuía.

Otra investigación posterior realizada en 2012 por investigadores de la Universidad de Newcastle, reveló que el ruido que hace la tiza sobre una pizarra provoca la conexión entre el córtex auditivo del cerebro y la amígdala, la región encargada de procesar las sensaciones negativas. Y el resultado es esa sensación de escalofrío que recorre nuestra piel.

Para acabar, conviene señalar también que este segundo estudio reveló que el factor psicológico juega también un papel decisivo a la hora de valorar este sonido como desagradable. El experimento realizado en Newcastle demostró que los voluntarios que sabían que el ruido procedía de una pizarra sintieron esa sensación de incomodidad. Pero, en cambio, a aquellos a los que se les dijo que formaba parte de una composición musical vanguardista, no les produjo tanto rechazo.