Entre los primeros experimentos realizados para obtener imágenes por medio de la luz está los que en 1802 realizaron Thomas Wegwood y Humphry Davy sobre papeles sensibles a la luz, sobre el que ponían cristales coloreados, alas de insectos y hojas. Estas imágenes no pudieron ser fijadas y se han perdido por completo.

En 1816 Joseph Nicéphore, oriundo de Chalon-sur-Saone, Francia, logró captar la imagen de un paisaje en colores reales, pero Nicéphore no tenía los medios para fijarlos. Con el tiempo la imagen se perdió.

“One summer day in France in 1826, Joseph Niepce took the world's first photograph. It's a photo of some farm buildings and the sky.
“One summer day in France in 1826, Joseph Niepce took the world’s first photograph. It’s a photo of some farm buildings and the sky.

Años después, en 1826, el mismo Nicéphore logró tomar con una cámara obscura la misma imagen desde la ventana de su buhardilla. Utilizó una lámina pulida de peltre (aleación de zinc, plomo y estaño) sobre la que aplicó una capa de betún de Judea mezclado con petróleo. El betún endurece y se blanquea al recibir la luz. Esta mezcla es por lo tanto fotosensible, o sea que cambia si la luz se aplica sobre ella, pero no tan sensible como para tomar una imagen con rapidez.

Nicéphore realizó la exposición del paisaje durante ocho horas, tiempo necesario para que la luz blanqueara el betún. La fotografía muestra una curiosa disposición de luces y sombras, pues el Sol cambia de posición a lo largo del día.

El betún de Judea endureció y se blanqueó en las zonas que recibían más luz, por lo que se obtuvo una imagen positiva, en vez de negativa como en las cámaras actuales. Al terminar la exposición, Nicéphore limpió la placa con disolvende de petróleo y luego le aplicó vapor de yodo para aumentar el contraste con las partes blancas. Esta fotografía es borrosa y sólo se puede ver la imagen en ángulos oblícuos, pero en ella se pueden reconocer los edificios y árboles de la granja de Nicéphore.