Aunque probablemente alguna vez, sobre todo si hace frío, te hayas saltado una ducha (o dos, o tres), a lo mejor no hayas podido identificar los procesos que pueden estar sucediendo en tu cuerpo. No hay problema, aquí te lo contamos todo sobre las consecuencias de dejar de bañarte por dos días.

¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando dejas de bañarte durante 2 días?

Como seguramente ya te imaginabas, el principal problema está en las bacterias. Los seres humanos llevamos muchísimos tipos de bacterias con nosotros, incluso varios tipos de hongos. Si bien la mayoría de estos son buenos para nosotros y, de hecho, ayudan a mantener las malas bacterias a raya, es necesaria la ayuda de jabón para luchar contra las bacterias perjudiciales que vas acumulando por tu actividad e interacción con el mundo (donde recoges más bacterias de las que tu cuerpo posee naturalmente).

Si no te duchas, no eliminas las bacterias nocivas de tu cuerpo y, si estas sobreviven y logran llegar a tus ojos, nariz o boca, hacen que enfermes.

Además de eso, hay otros factores a considerar, como el mal olor, ¡sí en después de 48 es muy posible que empiezas a desprender cierto tufo! Este aparece cuando las bacterias que se encuentran en tu cuerpo se alimentan de las proteínas provenientes del sudor, y de esa peligrosa y poco agradable mezcla nacen al menos 30 tipos de distintos malos olores que no son nada divertidos de percibir.

Otro problema asociado con la falta de aseo personal diario es la grasa que se acumula en la piel y que podría provocar la aparición de granos e irritación, o infecciones en la piel, lo que podría convertirse a la larga en un problema grave para tu salud en general.

Sin embargo, también es importante recalcar que bañarse demasiado a menudo también puede ser perjudicial para tu salud, ya que seca la piel y podría causar grietas que también te ponen en riesgo de desarrollar alguna infección.

Tal como ves, nada es bueno en exceso, ni siquiera las duchas, pero no podemos dejar de tomarlas frecuentemente (aunque no tanto) para mantenernos al pie del cañón en nuestra pelea con las bacterias nocivas y con un marcador lo más igualado posible.

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