Como debes saber, existe un mar en el continente asiático —más precisamente entre Israel, Cisjordania y Jordania— en el que sus aguas parecen ser de lo más atípicas debido a un curioso hecho: si te zambulles en ellas es imposible que logres sumergirte, en contraste con lo que ocurre en las aguas habituales.

Sí, hablo de uno de los mares más célebres de nuestro planeta, el Mar Muerto, cuyo reconocimiento se debe justamente al hecho explicitado anteriormente. Se trata de un mar sumamente curioso que en realidad no es un mar, sino que un lago salado de enormes dimensiones.
Las 62.500 hectáreas que posee el Mar Muerto se ubican en una depresión tectónica que recibe aguas del río Jordán, y las características de su emplazamiento hacen que la única manera de evacuación de estas aguas sea a través de la evaporación (muy intensa en esta zona árida), y es justamente este hecho lo que lo vuelve un mar tan singular.
La intensa evaporación de las aguas de este mar las vuelve notablemente salinas. Fíjate que el Mar Muerto es diez veces más salado que los océanos, con entre 350 y 370 gr de salinidad por litro, mientras que un océano posee sólo 35 gr por litro. Es esta salinidad lo que hace que no te puedas hundir en él.

Además, al tener aguas tan salinas el Mar Muerto es incapaz de alojar vida en sus aguas, al no ser por algunas bacterias. De ahí su originalísimo nombre.